lunes, 10 de febrero de 2014

"Por si la luna", un fractal de voces desdobladas



Por Zindy Rodríguez

Entre la narrativa breve y la minificción existe un umbral invisible. Este umbral lo cruza quien desde un estado exacerbado de conciencia se desdobla y multiplica para ser el poseedor de voces diversas, porque esa es la magia del relato: los sentidos se expanden y por ello somos lectores abiertos a la voz del escritor que será nuestros sentidos, nuestra voz en su conciencia. El escritor surge de una tierra ignota porque pertenece al mundo de la escritura, y desde ese mundo acepta su deber: ser creador de vida, instantánea, fortuita o eterna.

Por si la luna, por Óscar Escoffié



Por Óscar Escoffié Padilla
  
Mi primera impresión acerca de Por si la luna… de Flora Isela Chacón es que se trata de un libro con gran consistencia. Se trata de un libro dividido en dos secciones. La primera y más vasta está dedicada a minificciones; y la segunda, titulada por la autora como “Otros asuntos”, a la poesía. Sin embargo, a pesar de que el libro posee estos dos géneros literarios en un solo volumen y bajo un mismo título, se trata, insisto, de un libro con gran consistencia. El estilo es uniforme, lo que habla de una escritora avezada, que ha alcanzado su propia voz.

lunes, 13 de enero de 2014

Androfagia



Arañar la noche
deshacerse en aullidos
tocar la luna
desmoronarse…

Y tú que estabas lejos de pronto entras, callas, regalas tu sombra a un hambre vieja y suena la primera nota. Las manos se pierden en lo oscuro y tu nombre ya no es tuyo. La ciudad es un eco solitario, que vuelve a todos fantasmas. La penumbra devora las culpas nuevas y antiguas, mientras la luna te abraza en su seno. La lluvia es cómplice de tu huida, de mi invento, de los grillos amando en un rincón. La espera se resume entonces en un nido de suspiros, de mi mano, de mi cielo, en la noche, la luna, tu nombre…







martes, 10 de diciembre de 2013

Saturno


Mis libros de poemas, los rasgaste,
abriste la ventana y los echaste a la calle.
Las hojas, como extrañas mariposas,
planeaban por encima de la gente.
No sé si ahora nos entenderíamos,
viejos, cansados y decepcionados.
Seguramente no. Mejor dejarlo así.
Querías devorarme. Yo, matarte.
Yo, el hijo que tuviste en plena guerra. 

Joan Margarit







jueves, 14 de noviembre de 2013

Acupuntura



Dos meses se pasan como si nada, cuántos mensajes sin enviar habré ahorrado, aunque de pronto extraño tus mensajitos fríos a las once de la noche, cuando la manta más gruesa no logra quitarme este temblor invernal.

Una quesadilla, quizá un café, nada difícil, sólo basta un poco de sal y ya no estás de nuevo, las decisiones son más fáciles sin un ancla, sobre todo cuando la lluvia cae y a mi lado pasa una mosca volando. Me recuerda las noches en vela buscando leche tibia, queriendo devorar de un golpe los libros que en el día quemaban.

Hoy fui de nuevo a la consulta, nadie me esperó con la cara larga aunque tardé más de lo normal. Traigo mis dos puntos para la ansiedad, otro más para el estrés y la tranquilidad; pero nada para el mal de amores, la espera inútil, la apatía y el desencanto; nada para lo estático, el abandono, la mediocridad y el miedo terrible a no salir nunca de ello.

Nada me puso para dejar a un lado las citas frustradas, para los bolsillos vacíos y la fiebre nocturna, nada para la decepción de verte lejano y romperlo todo con unas cuantas palabras; nada para la angustia de perder la libertad por si acaso se te ocurre intentarlo otra vez.






Chihuahua en video