jueves, 14 de julio de 2011

Eres tú


Un poco menos de consciencia y casi te lo digo todo, aunque ya no hay mucho qué decir, te lo he dicho en mil post, te lo dicen mis ojos cada vez que te ven, te lo dice el temblor de las manos al saludarte, la mirada expectante y esa ansiedad cuando te vas.

Un poco más de tiempo y casi grito tu nombre con todas sus siete letras, para que se desahogue el corazón de tanta presión, para que vaya volando y acaso te despierte el sueño sereno, para que ya no me ahogue la voz en cada palabra hacia ti.

Un poco más de locura y ya no se contiene ese abrazo reprimido, esas locas ganas de mirarte cerquita y hablarte despacio, de decirte mil tonterías y que tú sepas, abiertamente y sin problema, que todas son para ti, que eres tú el centro de este remolino recién estrenado, que eres tú aunque no seas de mí.

Un poco más de madrugada y ya la consciencia se despierta, para gritar que no hay tiempo, espacio ni oportunidad, que la locura inicia en tu voz y termina en la sortija en tu dedo, en tu indiferencia, en lo que jamás habrá de ocurrir.

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jueves, 7 de julio de 2011

Si tuviera...

Si tuviera los cojones que a ti te faltan, iría hasta ti y me plantaría bien segura para decirte “¿sabes qué, cabrón? Me entonas y quiero todo contigo, ¿cómo la ves?”

Para eso claro, tendría que tener tu venia, ni siquiera tu palabra, con tan sólo una miradita diciendo sí, no importa si diciendo “sí quiero, aunque no puedo”, bastaría.

Y me quedaría mirándote así, como la mismísima rola, encontrándome varios motivos de por qué me entonas, si no eres ni Johnny Deep ni mucho menos te pareces a Jude Law.

Y encontraría que esto va aún más allá del acostón y del acoso, que es como los amores de los adolescentes precoces de secundaria, que sienten las mariposas desde que son orugas hasta cuando se echan a volar.

Me daría cuenta que no es sólo que quiera contigo, sino que algo muy adentro, muy a destiempo me dice que te quiero, no hay más, ni modo, ahí está.

Si tuviera la suficiente fuerza y cara dura para sacarlo, te lo diría de un solo chingazo, y ya, que pase lo que tenga qué pasar. Y dejarlo libre, dejarlo pasar, dejarlo morir...

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miércoles, 6 de julio de 2011

Si te tuviera...

Si te tuviera aunque fuera un momento serías tan mío como nunca has sido de nadie, más allá de la carne entrarías en mi piel, en mi alma entera y en todos los años que te estuve esperando.

Cerraría tus ojos con el silencio de la noche, mientras las manos te conocen de a poquito, por todo tu ser y tu cuerpo entero, mientras pienso, ñoñamente, que no hay mayor alegría que tenerte cerca.

Ya luego trataría de hacerte todo lo feliz que no has logrado serlo, besando cada pequeño espacio de tu cuerpo, acariciándote todo y por todos lados, para que no quede tramo sin conocer.

Y mientras el momento feliz ocurre, la mirada perdida en tu deleite, la consciencia lejana por no esperar un futuro, por no buscar lo que no es ni será.

Si te tuviera aunque fuera una vez, volcaría la vida entera en ese instante, las ganas todas por dejar los sueños y abarcar el cielo, mi cielo, en ese punto justo cuando fuéramos dos en uno...

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martes, 5 de julio de 2011

Carta abierta al sujeto de los sueños imposibles

Para ti que no me ves suspirar, pero debes notarlo en cada hola y en cada adiós

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Los sucesos de los últimos días me obligan a hacerte sujeto de una carta abierta, donde todos los verbos confluyan hacia ti y tu mirada, donde todos los adjetivos quizá pequen de vicio idiomático y sea tan abierta que sólo yo la releea una y otra vez mientras pienso tu nombre.

La cotidianidad me ha detenido donde menos pensé y quizá donde menos debía, ese verte cerca y pensarte más cerca, ese encontrarme contigo mientras escribo, mientras pregunto, mientras escucho, mientras te espío, mientras te hago mío sin tú saberlo.

Es así de sencillo, así de complicado, nada tendría de raro si no estuviera yo en un lugar ajeno, si no fueras tú el más prohibido, el de la camisa amarilla, el de la sonrisa a destiempo, el de la voz lejana, el que yo quisiera cerquita.

Termino esta carta a las seis cuarenta, cuando nada más nombrarte me hace temblar el corazón, cuando todo lo cursi que siempre evité en la vida, hoy se me agolpa en los ojos y en estas líneas, cuando ya no me importaría deletrear tu nombre, si no fueras tú el sujeto de mis sueños imposibles...

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viernes, 20 de mayo de 2011

Si fuera el fin del mundo...



Si éste fuera el fin del mundo, dejaría todo el trabajo pendiente a un lado y me sentaría a la luz de la luna, para recordar mis tiempos mejores y dejar de sentir ansiedad por lo que ya no será; abriría por última vez el cuaderno para plasmar un adiós agradecido por todo lo vivido y todo lo recibido, a veces sin merecerlo, por esa suerte que dicen algunos siempre tengo, tuve, y por esa presencia serena que en todas las formas posibles estuvo siempre ahí guiando mi paso.

Si fuera éste mi último aliento lamentaría ya no ver a mi Chihuahua salir del hoyo ni recibir resultados, y dejaría de anhelar el día en que todo mejore y la paz por fin retorne; exclamaría un gracias sonoro por todas las personas que conocí y que algo me regalaron de sí, a veces mucho, a veces menos, pero siempre a tiempo y siempre útil, de todo aprendí.

Si fuera ésta la última noche diría te quiero a quien nunca lo supo y un perdón por todo lo errado; abriría los brazos para reencontrarme con los que ya no están, y abrazaría a mi hijo para no perderle de vista, mientras agradezco a Dios por la bendición de tenerle iluminando por once años mi vida, luego de encontrarle en una noche de marzo.

Si fuera éste el fin aventaría al viento las últimas letras para que me abrazaran en el viaje, todas a una sola voz, contando mi historia, tu historia, todas las historias posibles, toda la gratitud que puede caber en la última línea de una vida plena.
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Chihuahua en video