sábado, 27 de septiembre de 2008

Si la envidia fuera tiña...

Cuando aparece un gran genio en el mundo, se puede reconocer por esta señal: todos los mentecatos se confabulan contra él.
JONATHAN SWIFT

Un asno puede rebuznar cuanto quiera, pero no hará temblar a las estrellas.
GEORGE ELIOT

Menudo el odio y la envidia se disfraza con una careta sonriente y la lengua se expresa en tono amistoso, mientras el corazón está lleno de hiel.
SOLÓN

La envidia es una cobardía propia de los débiles.
JOSÉ INGENIEROS

La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.
MIGUEL DE UNAMUNO

Cuánto más se eleva un hombre, más pequeño les parece a los que no saben volar.
NIETZCHE
.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Ni siquiera lo pienses...

Ni siquiera pienses que me haces daño; hay cosas más fuertes que la envidia y la mala onda. Tal vez si tengas cierto poder sobre mí, sobre mi actuar, pero no es ilimitado como para impedir que aún así, a pesar de ti, yo pueda desarrollarme y salir adelante. Ni lo sueñes; tus problemas de baja autoestima y mediocridad no me golpearán, aun con todo tu peso. Puedes impedir que realice algunas actividades, sí, pero jamás podrás negar que soy mejor que tú, y no porque pueda escribir mejor o atreverme a darlo a conocer, sino porque yo no necesito poner puntapies para destacar, para ir por lo que quiero, para lograrlo si así me lo propongo. Y aun cuando no lo reconozcas, nunca podrás empañar lo que ya he conseguido y lo que aún falta por llegar. Podrás tirarme mala onda, tenerme un absurdo resentimiento, todo lo que quieras; pero eso no te hará mejor ni mucho menos. Así que ni siquiera lo pienses, la luz de Dios es más poderosa que cualquier pensamiento negativo, y mucho más poderosa, por supuesto, que tú.
.

martes, 23 de septiembre de 2008

Piedritas en la ventana

De vez en cuando la alegría
tira piedritas en mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero hoy me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en su escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas.

quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos

está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para callar la boca

está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana
.
Cotidianas
Mario Benedetti
Suma de letras, México 2002
Pág. 17
.

lunes, 22 de septiembre de 2008

A tu interior, Linda


Aún lates bajo la piel de tu madre y ya has emergido al exterior como en un sueño. Nada importa el pasado ante lo contundente de tu presente y lo esperanzador de tu futuro, pequeño ángel que has de llegar en el momento justo, no antes ni después; en el momento exacto con tus ojos pequeños y serenos, escudriñando todo alrededor. Siendo tú para que ellos sean ellos, para que no dejen de ser. Aún late tu corazón en un concierto amorosamente íntimo, casi secreto. Festejando la gloria de ser niño o niña, es igual, sonriendo a la luz, al sol, a la vida futura. Sintiéndote latir con esa fuerza ahora volcánica, ahí estás, ahí vives, ahí lates. Con toda la fuerza de tus semanas incompletas, con toda la ternura que tu nombre habrá de definir.
Desde ya eres fuerte, tu magia ya nada ni nadie la podrá borrar. Así son los bebés esperados, los que tiemblan en su noche infinita, saludando a su manera ese vientre vestido de colores. Así son los pequeños seres que aún no nacen, llenos de fuerza y prodigio. Ellos están donde deben estar mientras esperan el momento justo de irrumpir a la vida cambiándolo todo en un solo momento, haciendo feliz a tu madre, tu padre y tu pequeño hermano que te espera sonriente para jugar contigo, para ser el hermano mayor y llenarte de mimos. Mientras aquí, aquí te esperamos pequeño ser, que ya desde ahora lates feliz, y que mañana también surgirá tu sonrisa como una mariposa de luz.

.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Valparaíso de noche

Marcelo Arancibia

Cunado la noche se apodera del puerto, aparecen ellos de a dos, de a tres; todos caminando lentos, balanceándose, como tratando acostumbrarse a la quietud de la tierra, tan distinta al eterno movimiento de sus hogares flotantes. De vez en cuando un pequeño resplandor ilumina sus rostros curtidos, curiosos: es un cigarrillo que se mece entre sus dedos (…) Es un deseo que nace en lo más profundo de las entrañas y que, de pronto, desde ahí se abre paso con fuerza incontrolable a través de sus cuerpos, de su sangre, de su todo: ver, oír, oler. Hablar con una mujer. Observar cómo se mueven, sus ojos, sus labios mientras conversa. Cómo se agitan, temblorosos y sugerentes, sus senos mientras baila frente a ellos y les arrulla y les envuelve y les embruja con mirada profunda, cálida y llena de promesas de escondidos y dulces placeres.

Valparaíso Alire. Antología poética
Chile, 2006
La Cálifa. Pág. 17

Chihuahua en video