domingo, 20 de septiembre de 2009

La más bella

Con deleite se miró al espejo. Revisó el vestido, los accesorios, el peinado. “Fabulosa” se dijo. Con manos temblorosas tomó la corona y la ciñó a su cabeza. Toda la vida soñando con ser reina de belleza y ya con la corona y la banda puestas, repasó una vez más el gastado discurso: “Oh, estoy tan emocionada, no les fallaré”.
Lanzó besos al vacío y saludó a los fantasmas, justo al tiempo en que una figura imponente, fresca, rubia y escultural, entró y le recriminó: “Mamá, ¿de nuevo jugando con mi corona?”

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Flora Isela Chacón
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lunes, 24 de agosto de 2009

Nocturna



Subió el largo cierre de las botas y contempló su figura en el pedazo de espejo que aún pendía de la pared. Se puso unas gotas de perfume, se persignó, abrió la puerta y se entregó a la noche. Sus pisadas resonaron seguras a mitad de la calle. Nadie podría haber dicho que moría de miedo.

Flora Isela Chacón

Finalista del Concurso Internacional de Microficción Garzón Céspedes 2007
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miércoles, 5 de agosto de 2009

Nocturnos, oscuros...



Nunca como esta noche te sentí mío, sin serlo. Tu mirada me envolvió como un hule cristal y contigo no sentí miedo, fuimos como dos en uno, o como una parte de los dos siendo uno, seres extraños que se conforman con el devezencuando, seres nocturnos que sólo así pueden ser.

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lunes, 3 de agosto de 2009

Miedoso

Camino lentamente. No quiero llegar. Me falta el aire. No puede ser tan malo, me repito una y otra vez. Procuro ni mirarla. El sólo pensarla me da escalofríos. No imagino qué será después. Ella está desnuda. Me mira. Sé que está enojada. Su cara se transforma y yo quiero huir. Si tan sólo lo hubiera pensado más. La gente susurra. No se quiere ir. El circo es tan cómico como triste este minuto. Al fin llego. Digo que sí aunque quiero decir que nunca. Ella me mira otra vez. Se voltea. Ahora está vestida. Ahora está cercana. Ahora sé que esta era mi suerte desde siempre. Y que sólo es de nuevo, la misma pesadilla de casarme en una iglesia.

Flora Isela Chacón
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miércoles, 24 de junio de 2009

¡Extra, extra!



Ese domingo se levantó temprano para esperar los diarios que acompañaban su raquítico desayuno. Desde el momento en que vio pasar al voceador en completo silencio, el licenciado sintió algo extraño dentro de él, fue como un golpecito leve en el estomago que le hizo salir apresurado y a alcanzarlo. En la comodidad de la sala se aprestó a leer los tres periódicos que comparaba diariamente. Le gustaba estar muy bien informado y su computadora permanecía el día entero prendida esperando las noticias frescas del mundo.

Con verdadero terror vio que nada había en las páginas de papel revolución, ni por dentro ni afuera. "Con razón el voceador no gritó hoy las noticias", pensó. No había noticias. En las páginas sólo se apreciaban los bordes y las tablas, los espacios para los pies y los sumarios, sólo líneas diseñando nada. Buscó en todas las páginas, en los tres diarios y justo en ese momento la computadora se apagó. "¡Carajo! ¿Qué está pasando aquí? Se preguntaba mientras sentía otra vez el golpecito por dentro que ya no era tan leve, sino que poco a poco iba subiendo de intensidad hasta amordazarle la razón.

"¿Cómo puede ser que no haya noticias, si siempre pasa algo, siempre hay ejecutados, temblores, suicidios, marchas, una boda famosa de perdida, y ahora nada, pero cómo chingados puede ser esto posible?"

Temblando casi, llamó por teléfono a algunas agencias de noticias, pero fue inútil, en ninguna hubo alguien que contestara el teléfono y despejara sus dudas.
"Me quieren volver loco, esto no puede ser, aaahhh..."

La ofuscación que sentía le iba ganando por completo, sus músculos se tensaban provocándole un dolor intenso, a duras penas logró caminar hasta la PC sólo para tirar el teclado al no poder accionar los dedos engarrotados por el coraje y la decepción.

Sentado en la sala, respiraba fuerte, buscando una solución a aquel desgarriate, algo tenía que hacer, no podía permitir que esa locura le impidiera leer algo en el periódico, no ahora, después de dedicar casi 30 años de su vida a escribir para los diarios y en todos los temas porque su experiencia e imaginación, le habían permitido saber desde nota roja hasta espectáculos pasando por las notas editoriales que tanto trabajo le costaban y que odiaba en secreto, "nadie las lee, ¿para qué las escribo?" Hasta cartonista fue cuando no hubo quién lo hiciera, a todo se dedicó en cuando menos cinco periódicos de su ciudad, y hoy de esos cinco no recibía ni saludos.

"Claro, ya lo tengo." Una idea irracional se iba apoderando de todo su ser, con tanta pasión y furia que de pronto y sin saber explicárselo, pudo levantarse con una fuerza nueva que sólo podía surgirle de la sin razón.

Salió de su casa, pasando antes por la cocina y sin cerrar con llave.



Tres días después, en una celda fría esperaba ansioso que le llevaran las noticias. "Por favor, los periódicos, no quiero llamadas, sólo quiero que me presten todos los que salieron desde el lunes hasta hoy, completos si me hacen el favor."

En cuanto los tuvo, con sumo deleite se sentó en el suelo, como anticipando una excelsa ceremonia, abrió las páginas y comenzó a leer:

"Viola licenciado a una menor"
"Saquean casa-habitación de excomentarista"
"Atropella a varios participantes de una marcha"
"Irrumpe en su antiguo empleo, se lleva hasta las hojas"
"Ejecutan a reconocido abogado, sospechan de su mejor amigo"
"Atacado por una pandilla, licenciado pierde los dientes"
"Explosión en residencia, se presume una fuga de gas"
"Prisionero, afamado periodista"

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