martes, 23 de marzo de 2010
Dime dónde
jueves, 18 de marzo de 2010
Embotellamiento
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Perdida camino sin salida. Como en una botella que me ha atrapado sin ningún mensaje. Y tu recuerdo se proyecta por todos los rincones de esta ciudad, incluso en los lugares donde jamás estuviste. Mientras yo, en jirones, cruzo el semáforo en rojo.
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Flora Isela Chacón
Derechos reservados
miércoles, 10 de febrero de 2010
De nada sirve
Ayer vi una escena un tanto curiosa. Dos muchachos muy jóvenes caminaban tomados de la mano. Y aunque hasta ahora no había visto en pleno día y en plena calle a ninguna pareja de hombres demostrando su amor, y su valentía, de esa manera, eso no es lo curioso. Lo curioso, lo terrible en realidad, es que todas las personas a su paso se detenían admirados y en franca burla. Incluso unos albañiles hasta les gritaron “pinches jotos” mientras se morían de la risa.
Me quedó claro que de nada han de servir leyes, marchas, pronunciamientos, largas luchas por los derechos mínimos que todos tenemos, seamos mujeres u hombres e interactuemos con quién se nos dé la gana. De nada sirven si hay una sociedad hipócrita que les condena a priori, que les tacha y etiqueta en un prejuicio doloroso de tan ignorante. Una sociedad que no condena igual a los sicarios, a los pedófilos, a los delincuentes de cuello blanco, a tantos políticos y policías corruptos, y todo porque ya todos éstos cada día parecen más “normales”, y ver en la calle a dos jóvenes, por amor o rebeldía, enfrentarse al qué dirán, eso sí les parece bastante curioso y susceptible a las burlas.
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Flora Isela Chacón
viernes, 5 de febrero de 2010
Después del recital
Ya está, ya recité, ya pasó todo.
Ahora, seguramente, un amigo me abrazará,
con fuerza, con furia, con leve nostalgia,
abrazos que te dicen: todo está bien así.
Alguna mujer, abierta, envilecida por mis versos,
cruzando ese pasillo lateral, antes de irme,
se lanzará a mis brazos, con la mayor firmeza,
como una desorientada bomba contra mis ojos.
Después habrá esas copas de vino apasionado,
y miradas y palabras humedecidas por un llanto,
como una cosa de ternura fraternal para el poeta.
Vendrá luego la noche para mostrar mi soledad
Y no habrá verso que comprender me hiciera
¿por qué volé tan alto, enamorado, para caer tan solo?
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Miguel Oscar Menassa
jueves, 4 de febrero de 2010
Esta vez también hicimos el amor en Buenos Aires
Esta vez, también hicimos el amor en Buenos Aires.
Con sencillez clásica la besé en la boca con ternura.
Dejé caer mis manos en la calle abierta de sus nalgas
y ella tembló, dispuesta al goce claro, diáfano de amor.
A la calle, a la calle, gritaba ella cuando nos besábamos.
A la calle, a la calle, le respondía yo, tratando de arrancar,
de sus tetas enamoradas, sonidos como de magnolias antiguas,
abriéndose, salvajes, de un día para otro, al universo.
A la calle, a la calle, se dejaba filtrar por la ventana
y eran miles y miles, haciendo con nosotros el amor
y su cara era la rosa de los vientos, el aljibe del tiempo.
Basado en mi costumbre de interrumpir el goce, para multiplicarlo,
detuve todo el cuerpo en mi sonrisa iluminada y en plena calle,
entregados totalmente, sumisos, a la Patria, hicimos el amor.
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Miguel Oscar Menassa
