martes, 26 de abril de 2011

Parque Lerdo


El Parque Lerdo nos acogió en la juventud del amor, o cuando creíamos que eso era el amor y no otra cosa. Ahí nos refugiamos del mundo, soñando que un día terminaríamos siendo sólo uno, y que la palabra final no existiría.

Ahí conoció mi piel unas manos distintas, y una sacudida que ya no provocaba miedo sino obsesión. Cuántas veces fuimos a inventar un viaje al cielo, a ensayarlo a medias en cada una de las bancas donde pega la sombra por las tardes. Ahí la lluvia nos envolvió algunas veces y subimos como niños al quiosco, para no mojarnos y mantener caliente el corazón.

Ahí en ese parque planeamos la boda, la casa y hasta el nombre de los hijos. Pero la boda pasó pronto, la casa se cayó, los hijos no llegaron. El tiempo pasó y nunca más el parque fue como entonces.

Ayer te vi de nuevo. Ibas de otra mano y con un sentir diferente, lleno de recuerdos distintos. Diez años más sobre tu cuerpo y ahora sí estoy segura de que cuando vuelva a sentarme en esta banca del Parque Lerdo, ya no me sentiré igual…

lunes, 28 de febrero de 2011

Sigues aquí


El tiempo, tirano de los sueños, me hala del brazo para decirme que un día más ha pasado sin ti. Tantos segundos en la mano del viento, apenas para nombrarte en silencio, recordándome bajo tu abrazo, en un refugio de media noche, temblando de emoción. 

Cuatro meses. Más de cien días y aún me parece estar ahí, entre el bullicio de esa ciudad enferma de vida, entre el silencio de tu mirada invocando un milagro. Más de dos mil horas y aún el reloj no se ha detenido para decirme que de pronto aparecerás para abrazarme y decirme que todo está bien, que todo es como al principio o tal vez mejor. Más de cien mil segundos y aún late tu piel morena recordando el inicio, esperando el futuro; mientras me parece escucharte de nuevo decir que jamás te había pasado.

Tantas cosas, tantos vuelos, tanta vida y yo aún no puedo publicar la historia que inventé mientras tú pensabas en Pamela Anderson, ni recordar el nombre del lugar donde la oscuridad nos acogió.

Qué pequeño se mira desde aquí el universo que te atrapa lejos, aunque sea más grande que tu voluntad; qué grande el vacío que dejas cada vez que pienso en ti, aunque te sepa ajeno y te espere libre. Otros meses, otros días, otras horas, otras personas y tú aún sigues aquí.
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lunes, 14 de febrero de 2011

Tu nombre



Intento treparme hasta ti,
envolverte en la red de mis ojos
para que no puedas escapar,
taparte con mis manos de bruma
y en una noche silente 
hacerte mío bajo la media luz de la luna,
hacerte mío sin importar 
si ya no eres tú dueño de ti… 

Tu nombre… se oye tan lejano, 
tan ansiado, tan oculto…
y a la vez tan cercano, 
tan odiado, tan a flor de piel…
Tu nombre… se dice despacito, 
tan en secreto, tan exquisito,
y a la vez lo grito a medias
con los ojos llenos de ti…







jueves, 30 de diciembre de 2010

NOVEL

La última del 2010...

Sus escritos nunca fueron muy bien recibidos ni por sus amigos. Con flojera aguantaban cuando él les daba avances de sus novelas o relatos nuevos, nacidos al amparo de las copas o los recuerdos.
Lo sabía: nunca podría llegar a ser como sus autores favoritos. Por eso, le sorprendió sobremanera cuando desde Suecia le llamaron para decirle que tenía que asistir a una premiación en Estocolmo, porque se había ganado un premio por una novela que aún ni publicaba.
Esa noche no cabía en sí de felicidad, su cara brillaba aún más con los reflectores que cayeron sobre él, sólo para verificar si en verdad ese hombre era el ganador.
Preparado a medias, en el atril, frente a cientos de personas, pronunció un extenso discurso de agradecimiento donde incluyó hasta a su perro.
Después, lleno de orgullo, les contaba a sus amigos:
–Anoche soñé que me ganaba el Nobel...
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.Flora Isela Chacón

viernes, 5 de noviembre de 2010

Desperté

Toda la tarde soñé con tu mirada. Te veía en la arena, feliz pensando en mí. Te encontraba feliz y dispuesta, cercana y precisa. Todo el sueño intenté tocarte. Te sentía disponible, esperando por mí. Te pensaba amorosa, impaciente y locuaz. Toda la risa guardé para ti y de un solo jirón se acabó. Me despertaste.
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Flora Isela Chacón

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