lunes, 28 de febrero de 2011

Sigues aquí


El tiempo, tirano de los sueños, me hala del brazo para decirme que un día más ha pasado sin ti. Tantos segundos en la mano del viento, apenas para nombrarte en silencio, recordándome bajo tu abrazo, en un refugio de media noche, temblando de emoción. 

Cuatro meses. Más de cien días y aún me parece estar ahí, entre el bullicio de esa ciudad enferma de vida, entre el silencio de tu mirada invocando un milagro. Más de dos mil horas y aún el reloj no se ha detenido para decirme que de pronto aparecerás para abrazarme y decirme que todo está bien, que todo es como al principio o tal vez mejor. Más de cien mil segundos y aún late tu piel morena recordando el inicio, esperando el futuro; mientras me parece escucharte de nuevo decir que jamás te había pasado.

Tantas cosas, tantos vuelos, tanta vida y yo aún no puedo publicar la historia que inventé mientras tú pensabas en Pamela Anderson, ni recordar el nombre del lugar donde la oscuridad nos acogió.

Qué pequeño se mira desde aquí el universo que te atrapa lejos, aunque sea más grande que tu voluntad; qué grande el vacío que dejas cada vez que pienso en ti, aunque te sepa ajeno y te espere libre. Otros meses, otros días, otras horas, otras personas y tú aún sigues aquí.
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lunes, 14 de febrero de 2011

Tu nombre



Intento treparme hasta ti,
envolverte en la red de mis ojos
para que no puedas escapar,
taparte con mis manos de bruma
y en una noche silente 
hacerte mío bajo la media luz de la luna,
hacerte mío sin importar 
si ya no eres tú dueño de ti… 

Tu nombre… se oye tan lejano, 
tan ansiado, tan oculto…
y a la vez tan cercano, 
tan odiado, tan a flor de piel…
Tu nombre… se dice despacito, 
tan en secreto, tan exquisito,
y a la vez lo grito a medias
con los ojos llenos de ti…







jueves, 30 de diciembre de 2010

NOVEL

La última del 2010...

Sus escritos nunca fueron muy bien recibidos ni por sus amigos. Con flojera aguantaban cuando él les daba avances de sus novelas o relatos nuevos, nacidos al amparo de las copas o los recuerdos.
Lo sabía: nunca podría llegar a ser como sus autores favoritos. Por eso, le sorprendió sobremanera cuando desde Suecia le llamaron para decirle que tenía que asistir a una premiación en Estocolmo, porque se había ganado un premio por una novela que aún ni publicaba.
Esa noche no cabía en sí de felicidad, su cara brillaba aún más con los reflectores que cayeron sobre él, sólo para verificar si en verdad ese hombre era el ganador.
Preparado a medias, en el atril, frente a cientos de personas, pronunció un extenso discurso de agradecimiento donde incluyó hasta a su perro.
Después, lleno de orgullo, les contaba a sus amigos:
–Anoche soñé que me ganaba el Nobel...
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.Flora Isela Chacón

viernes, 5 de noviembre de 2010

Desperté

Toda la tarde soñé con tu mirada. Te veía en la arena, feliz pensando en mí. Te encontraba feliz y dispuesta, cercana y precisa. Todo el sueño intenté tocarte. Te sentía disponible, esperando por mí. Te pensaba amorosa, impaciente y locuaz. Toda la risa guardé para ti y de un solo jirón se acabó. Me despertaste.
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Flora Isela Chacón

lunes, 5 de julio de 2010

Crónica: Entre las promesas y el abstencionismo


Una elección cobijada por las promesas de campaña y el abstencionismo, por las ejecuciones del narco y los madruguetes de candidatos. Un 4 de julio que será inolvidable para algunos, insoslayable para todos. Unas urnas que hablaron, o así quisieron, por infinidad de chihuahuenses que aún creen en el respeto al voto, en la legitimidad de decidir.

Así salió la gente a las calles, a enfrentar una cita ineludible con la política del país, a marcar con una cruz, o a pesar de ella, una esperanza o un conformismo, una convicción o una diatriba.

Los chihuahuenses despertaron con la noticia de cuatro colgados en diferentes puentes de la ciudad, cuatro acciones del narco para inhibir el voto o cuatro muertos cuyos cinco minutos de fama, acabarían más pronto que temprano, sepultados por cifras, denuncias y el voto de candidatos y funcionarios.

Largas filas se vieron desde hora temprana, cuando los reportes hablaban de casillas sin abrir por falta de funcionarios o de papelería, de casillas en las que faltaba algún funcionario, o de encuestas que indagaban casi hasta lo que se había desayunado antes de acudir a las urnas.

Candidatos del PRI, del PAN, del PRD fueron retratados votando en sus urnas, en esa feroz aglomeración de la prensa, buscando siempre la mejor foto o la mejor toma, en esa costumbre de “traer” al funcionario o al candidato de tal o cual partido, depositando feliz sus boletas con su propio nombre marcado.

Seis muertos más en la jornada y ni así ésta sufrió mella, “es lamentable” dijeron las autoridades, antes de darle vuelta a la hoja y seguir con más casillas, más votos y encuestas, que desde hora temprana comenzaron a mostrar sus tendencias.

Una oficina estatal que no generó mucha información bajo el pretexto de que “todo está tan calmado”, como si en un estado en el que mueren hasta 20 personas en un solo día, esto no fuera noticia; como si únicamente los sucesos negativos merecieran cobertura.

Las redes sociales siguiendo paso a paso la contienda y los mensajes a celular invitando al voto, mientras las páginas digitales de información daban portada al voto en Túlastraes o en Yotesigo, con las caras felices de los candidatos, de los funcionarios, convencidos todos de que votar era la obligación de los ciudadanos, mirando la paja en el ojo ajeno sin ver en el propio que no todos cumplen cabalmente con las promesas de campaña, con las obligaciones que al momento de decir “gané”, adquieren con toda la sociedad.

Una prensa tibia que lo mismo se quejaba de no haber podido entrar a la casilla donde el gobernador votó, que contrariaba sus principios básicos de ética profesional, al mostrar su plena tendencia proclamando un seguro triunfador, a escasos minutos de cerradas las casillas.

La confianza de un candidato dando por sentado las cifras preliminares en franca contradicción con la mesura del otro, para quien lo importante era no cantar victoria antes de tiempo, esperar la confirmación plena del triunfo, antes de sufrir un desastroso revire, como ya ha sucedido.

La felicidad de unos en oposición con la desilusión de otros, la fiesta y la algarabía en el Ángel, contra la tristeza y la convicción de que la esperanza es casi inmortal allá por la avenida Zarco, de donde poco después saldrían las primeras declaraciones del partido menos favorecido, según las encuestas y los incipientes resultados preliminares.

La música y los globos, las banderas y las cachuchas, los gritos y los infaltables tacos al pastor, las familias reunidas todas bajo un mismo grito cuando el candidato, micrófono en mano, agradece y promete, celebra y da su palabra de imponer el orden en Chihuahua, promete resultados en una jornada de diez muertos, del abstencionismo más acendrado, de las elecciones donde gana quizá no el mejor postor sino el que promete más.

Ese sabor amargo de que gana una persona, un partido, pero quién sabe si la sociedad, esa expectativa por ver si es cierto que “ahora sí”, que “ahora es cuando”, esa no tan peregrina sensación de que quizá habrán de pasar otros seis años para que alguien se preocupe y se ocupe de los estudiantes, por los maestros, amas de casa, empresarios, adultos mayores y notarios.

Ese contar de votos y casillas, cotejando realidad con encuestas, encontrando en cada sufragio un punto de superioridad más que la demanda de una sociedad herida, más que un voto de confianza, en que no serán éstas unas elecciones en vano, unas elecciones de promesas falsas, del abstencionismo y la inseguridad.
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Flora Isela Chacón

Chihuahua en video