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Esta vida en fotos

miércoles, 9 de octubre de 2013



Si supieras que en estos mismos momentos en que tú subes tus fotos al face, yo ando hurgando en tu historia actual, tratando de entender qué era lo que nos unía sin poder aún explicarlo, seguro borrarías tu cuenta y le echarías agua bendita a la pantalla. 

Aún guardo por ahí las fotos que nos tomamos en aquel tiempo, posabas y parecías un comediante, caemebien. Veinte años han pasado y curiosamente no pareces ser el mismo de la primera vez que salimos. Fue al cine, me acuerdo, aunque por nada del mundo recordaría la película, pero sí que al salir comimos pizza de camarones en un lugar que era más para niños que para una pareja de amigos, emocionada y ansiosa con salir más allá del trabajo por primera vez. 

Yo iba de mezclilla y toda la vergüenza del mundo; tú llevabas esa misma camisa verde con la que estás en la foto con tu pareja actual y según dijiste, con algo de miedo. Dos, tres, cuatro salidas más y entonces ya eramos novios, disparejos, diferentes, que jamás pensaron terminar juntos, pero lo soñaban como lo anhelan los adolescentes de secundaria. Pero el anhelo no bastó para el entendimiento y el adiós llegó más rápido que la primera salida. 

Alguna vez alguien de tu familia dijo que yo habría tenido que ser la mamá de ese niño que ahora orgulloso compartes en tu perfil donde también compartes pensamientos de tu nueva religión. La vida es tan sabia, pensé entonces. Hoy me lo confirma no tu ropa, ni tu nueva vida, sino el lamentar que yo pude haber estado en tus fotos, pero ausente de las mías. 

Quisiera poder decir que te ves triste, vacío, insatisfecho, para así poder presumir que tú al contrario, jamás hubieras podido estar en mi álbum. Demasiados cambios nunca dan buena espina. Pero no, te ves pleno, y cinco álbumes con más de 40 fotos de tu familia, dicen que seguramente estás más que feliz, aun cuando los sueños que tenías, entonces para los dos, todavía puedan seguir en tu cabeza, y tu camisa verde diga que al menos la lotería nunca obtuviste, pero sí que fue más importante que una noviecita inexperta menor que tú. 

Aquel primer amor, o lo que fuera, duró apenas nueve meses, la camisa va por su segunda década y ya van dos veces que veo tus fotos. Hay cosas que nunca tendrán explicación.



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