sábado, 10 de noviembre de 2018

Quien menos te imaginas




Ahora te envolverá el silencio. Maldecirás pensando que uno no se hace responsable de lo que siente. Creerás acaso que algo se quedó pendiente. Pero ni siquiera puedes estar seguro de que se trata de ti. Las sombras son iguales en cualquier desamor. Pudiste quedarte y comprobarlo. Eres quien menos imaginas.





viernes, 9 de noviembre de 2018

Moría de miedo



Te mentí. Moría de miedo. Sobre tus ojos se posaron las sombras. Y lo negué. Claro que me acordaba; especialmente de todo lo que no pasó después de que te fuiste. En la mesa de noche se quedó el poema que te escribí. El mejor lugar común donde pudiste quedarte.






miércoles, 27 de diciembre de 2017

Año Nuevo



¡Feliz año nuevo! Gritó en medio de la sala. Nadie le contestó. Afuera aún se escuchaban los cuetes y la cocina todavía olía a ponche. Se sentó en silencio a ver cómo su familia se abrazaba con escasa alegría y prendía una veladora nueva frente a su retrato.






martes, 26 de diciembre de 2017

La última cena



También ella esperaba el último día del año, pero para ella, ya no habría cena ni buenos propósitos. Ni siquiera lo sabría, amarrada y balando al final del patio.







miércoles, 29 de noviembre de 2017

Marabunta



Cuando te miro me crece un ejército de hormigas. 

Avanza rumoroso por mis manos. 

Me estira la piel. Se anuncia, no me deja. 

Desde mis piernas respiran un aire diminuto, entrecortado. 

Desde el fondo de mi vientre presienten la obscuridad más húmeda del tuyo. Como un sol negro las hipnotizas.

Te huelo y mis hormigas se trastornan, se tambalean.

Te toco ¿o sueño que te toco? y corren enloquecidas. 

Desde el fondo de mi sangre apresuradas, sueñan que hunden sus dientes en tu carne, y en la mordida sienten tú parpadeo. 

Crece en el aire la anchura palpitante de labios largos entre tus piernas, enrojecidos.

Tu más bella flor carnívora saborea sin cesar el paso tenaz demorado y repetido de todas mis hormigas.

Adentro, te descubro hecha de hormigas negras desquiciadas, tan necias como las mías.

En el espejo doble de hambre y sed y sed y hambre que ilusamente llamamos nuestros cuerpos, tus hormigas y las mías, se topan boca a boca.

Se reconocen o se imitan, se devoran o se extravían confundidas entre tantas hormigas tan mordidas.

Alberto Ruy-Sánchez     




Chihuahua en video